He tardado algún tiempo para decidirme si colocar estas líneas en este humilde rincón, pero tras algunas disquisiciones y cabilaciones, he llegado a la conclusión, que tal vez crear una disidencia sobre el aspecto que voy a comentar no esta tan fuera de lugar en un rincón dedicado a las reflexiones personales.

Hace algún tiempo leí una entrevista que se le hacia a un actor español, digamos de la nueva generación. Dicha entrevista ofendió mi entendimiento y dignidad vocacional. Parece ser, que para este culterano de salón, el deporte y la cultura estaban en lados opuestos, algo así como que todo aquel que dedicaba parte de su tiempo al "corpore sano" era incapaz de poseer una "men sana". Dicho actor se resguardaba en su jaztancia venida a menos para deshollinar con palabras vacias y demagógicas un mito que ya no tiene razón de ser.

Querido amigo, hace tiempo que deporte y cultura no tienen esa separación, hace tiempo que ir de culto por la vida no es garantía de humanizado y mucho menos cuando se ve a la légua que esa postura se toma como un arma de seducción oculta hacia el sexo opuesto, algo muy usado a lo largo de la historia, señor mio.

Por si le sirve de algo, querido actor venido a más o venido a menos, me es difíicil juzgarlo, el que escribe estas líneas, se ha dedicado durante toda su vida a la práctica deportiva concretamente al noble arte del atletismo y para completar dicha "men sana" ha tenido a bien tener unos estudios decentes en informática, sacarse algún que otro maste, que no nombro, pq dudo que pueda usted comprender su objetivo y ahora, dedico mi tiempo extra al estudio de la filosofía con el ansia de enriquecer una "men sana".

Ya lo contemplaban los antiguos griegos en su estructura de educación, cuerpo y mente juntos, al unísono, el uno sin el otro hacen incompleto al hombre.

Pero según su opinión que debo respetar por educación social, los deportistas somos seres embrutecidos y con poca inteligencia, siento decirle que eso no decía mi último test de inteligencia. No voy a decirle que ando en los niveles de Goethe, Marconi o Einstein, pero ese numerito estadistico me ha permitido desarrollar una vida intelectual de la cual, ahora, a mis años, y cuando el deporte lo sigo practicando por vocación y profesión, estoy bastante satisfecho.

Y estas condiciones se cumplen en muchos otros deportistas que conozco.

Admiro su capacidad para enmascarar carácteres distintos en sus personajes, eso es digno de alabanza, pero no por ello se crea en posesión de la intelectualidad, pues de todo hay en la "viña del señor", decia mi madre.

Si hemos de recurrir a los clásicos, tampoco la perfección esta en su persona, pues la máxima "men sana in corpore sano" no se cumple en su caso, lo correcto seria "men sana in corpore non sano" y si he de comparar creo estar más cerca de esa máxima.

No generalicemos, amigo mio, eso no es bueno y mucho menos en alguien como usted que trata de convencer a muchos de sus admiradores de su condición de intelectual, amable y abierto a nuevas miras, ese no es el camino. Opine, es un derecho, pero no dicte sentencia sobre algo que ha dejado de ser un mito.

Me gustaría dar muchos más argumentos al respecto, pero la limitación en líneas me impiden extenderme mucho más del limite de la pesadez literaria. Por lo tanto ahí dejo esta disidencia, o protesta tardía, ahora es tiempo de las opiniones y como siempre se admiten disidencias hacía esta disidencia.