Cuando se empezó a desarrollar el sistema de correo electrónico, se tenía que identificar un usuario y la máquina (dominio) en la dirección del remitente. Como separador de estos dos campos, se recurrió al símbolo arroba (@) por dos motivos principales: era un símbolo muy poco usado y que sería fácilmente reconocible, y además este símbolo significaba "EN" ("at" en latín), con lo cual tenía significado completo el hablar de (Prohibido poner emails) (usuario EN equipo1).