La Soledad del Corredor de Fondo es una historia del escritor británico Alan Silitoe publicada en 1958.

Fue llevado al cine en 1962, con guión de Silitoe y dirigido por Tony Richardson, uno de los nuevos jóvenes directores emergentes de los documentales, especialmente de una serie de cineastas de la década de 1950 conocidos como el Movimiento Free Cinema.

Cuenta la historia de un joven rebelde (interpretado por Tom Courtenay), condenado en un reformatorio de varones por robar una panadería, que sube de prestigio y popularidad en la institución gracias a su destreza como corredor de larga distancia. Durante sus solitarias carreras, sueña con su vida anterior al encarcelamiento, llegando a ser el corredor mas estimado por el alcalde de la prisión (interpretado por Michael Redgrave).

Dentro del severo entorno de la década de 1960 en Gran Bretaña y como otras películas que lidian con la rebelión juvenil, es una historia de cómo el joven elige desafiar a la autoridad y, al final, gana su propia autoestima (con el probable costo personal de continuar confinado). La película coloca a sus personajes perfectamente en su entorno social. El clasismo abunda a lo largo de la película: aquí la noción del “ellos” y “nosotros” con el que Richardson muestra el reflejo de las bases de la sociedad británica de ese momento, así el “correcto caballero” que es el Alcalde se contrasta con los muchos jóvenes de clase trabajadora que se encuentran en la institución.

Muchas de las locaciones de la película se encuentran alrededor de Claygate, Surrey en Ruxley Towers, un castillo victoriano simulado construido por Lord Foley. El edificio fue usado como una base militar en la guerra, dándole una atmósfera militar. El tema original de trompeta en la película fue realizado por Fred Muscroft (la Corneta Principal de la Guardia Escocesa en aquellos tiempos).

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