BEN EASTMAN

Benjamín Eastman ha pasado a la historia y leyenda del atletismo como uno de los mejores cuatrocentistas de los años 30. Como el primer hombre que superó la barrera de los 47 segun dos y de forma espectacular abriendo el camino a las grandes marcas en una prueba que estaba estancada desde hacía 16 años, y sobre todo, por sus duelos siempre saldados con derrotas con su compatriota Bill Carr.

Ben Eastman nació el 9 de Junio de 1911 en San Francisco. De consti tución débil, durante mucho tiempo tuvo prohibido por los médicos toda actividad física. Alto (1,85) y delgado (70 kg), rubio, pálido y con gafas redondas y finas inconfundibles, multimillonario heredero de la firma Kodak comenzó a correr en 1929a la edad de 18 años y pasó rápidamente de 52.0 a 48.2 en 440 yardas. El récord mundial del cuarto de milla estaba en 47.4 desde 1916 en poder de James Meredith y el de 400 metros en 47.0 desde 1928 por Emerson Spencer.

En la Universidad de Stanford en Palo Alto donde estudia, el entrenador Dink Templeton ve rápidamente en él al futuro recordman mundial. Le hace entrenar a ritmo elevado y le explica su concepto de que las 440 yardas ya no se pueden correr como Meredith, primeras 220 lentas y luego acelerar, sino que hay que salir a toda velocidad y procurar mantener ésta durante toda la carrera. Sabe que Ben es rápido sobre 21 segundos en 220 yardas y además es un corredor de 400-800 y por lo tanto, resistente. En 1931 iguala ya los 47.4 de Meredith, pero cuando llega la cálida primavera californiana del 32 Templeton sabe que está ya preparado para la gran marca. EI26 de marzo en Palo Alto en la pista de su Universidad de Stanford, va a revolucionar para siempre la prueba de la vuelta a la pista. Su entrenador habla con él, por teléfono antes de la prueba, pues está en un hospital en San Francisco a causa de una artritis. Le dice «Ben, demarra con todas tus fuerzas desde el principio. Corre
relajado pero veloz. En la curva, si estás fatigado no cedas yaguanta. Tienes el récord mundial asegurado».

Cuando se da la salida, Ben parece una flecha. Jamás nadie había salido tan rápido en una prueba de 440 yardas, Estupor general pues pasa las 220 yardas en 21.3. Cede un poco a partir de las 300 y su larga zancada se acorta imperceptiblemente, pero aguanta y termina con diez metros de ventaja sobre el segundo Gordon. Cuando los jueces dan el tiempo todo el mundo salta, ¡46.4! un segundo menos que el récord anterior, equivalentes a 46.1 en 400 metros cuando el récord de esta distancia está en 47.0, por lo que los 46.4 fueron homologados como récord de las dos distancias. Tan impresionante es la marca que se piensa en un error en la distancia, pero hay que rendirse a la evidencia. Entra un aire nuevo en el cuarto de milla. Han sido barridos 15 años de estancamiento.

En junio bate el récord mundial ae 880 yardas con 1 :50.9 pero su forma empieza a decaer, sufre de sinusitis. Los campeonatos norteamericanos en Berkeley parecen fáciles para él, pero de la costa Este llega un desconocido Bill Carr, no muy alto (1,75 x 66) y con 48.4 de marca personal, pero sabe cómo batir a Eastman, aguantarle a su ritmo y batirle en los últimos 50 metros. Hace exactamente eso. Ben, como siempre, sale como una tromba y Carr se mantiene detrás de él a 2-3 metros, pasándole en los últimos veinte. 47.0 para el ganador y 47.2 para Eastman. Sor- presa general, pero dos semanas más tarde, en Palo Alto, Campeonatos Uni- versitarios que sirven de selección para los Juegos Olímpicos. Carr le vuelve a batir y por la misma diferencia: 46.9- 47.1.

Ben que podía haber ganado fácilmente los 800 metros en los Juegos, prefiere correr los 400 para vérselas de nuevo con Carr. A las 4,30 de la tarde del 5 de agosto en Los Angeles, final olímpica en pista de 400 metros con dos curvas completas. Eastman corre por la calle dos y Carr por la cuatro. «Le tienes delante, parte lo más veloz que puedas y sepárate de él. Que no llegue junto a ti al sprint final» le dice Templeton. Ben 10 sabe y sale rápido. A los cien metros ya va delante (10.8-10.9). A los 200 es mayor la ventaja (21.7-22.1 ) pero Eastman está debilitado por su sinusitis y se retiene instintivamente (pensaba pa- sar en 21.5). A los 300, Carr ha reducido su desventaja (33.7.-33.8). Los dos van juntos durante 80 metros pero Ben cede progresivamente y en la meta cede 1,5 metros a su rival. Los tiempos, 46.2 y 46.4 íotra vez dos décimas! nuevo récord mundial de 400 metros para Carr que no sabe que, por des- gracia, será la última carrera de su vida. Meses después al tratar de coger un tranvía, cae y se rompe las dos piernas. La suya ha sido una carrera muy corta pero gloriosa.

En 1934 el récord del mundo de 800 metros estaba en poder de Hampson en 1:49.8 (1:49.7 redondeado) y el de 880 yardas en poder de Eastman con 1 :50.9. En el «Palmer Stadiuni» de Princeton, el 18 de junio, Ben ataca el récord. Pasa las 440 yardas en 54.0, a los 700 metros deja a Hornboetel y pasa la línea en 1:49.8 con 1.1 segundos de mejora. Lamentablemente, los jueces no han pusto tres cro- nometradores en el paso de los 800 y se pierde un récord del orden de 1:49.0-1:49.1. Después hace una gira triunfal por Europa batiendo los récords de 500 metros (62.0) y de 600 (1:18.4).

En 1935 no hace prácticamente na- da y en 1936 quiere volver a ser olím pico, pero ya no encuentra su mejor forma y es sexto en las pruebas de selección americanas, retirándose más tarde, aunque ya, atléticamente, es leyenda...








Ben Eastman