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En la actualidad, Alfred Oerter tiene 57 años, trabaja como analista de computadores y sigue entrenándose siempre que puede. Una lesión le impidió cumplir con su objetivo: clasificarse para los Juegos de Los Angeles en la prueba de disco. Es el único hombre que en la historia del olimpismo ha vencido cuatro veces consecutivas en la misma prueba. De Melbourne-56 a Méjico-68, toda una "Era Oerter". Nunca salió como favorito, y siempre resultó vencedor.
MELBOURNE-56: LA GRAN SORPRESA Con 20 años (nació en Nueva Vork el 19 de septiembre de 1936), Alfred Oerter era ya uno de los mejores discóbolos norteamericanos, y, además, era un hombre con suerte: quedó cuarto en las pruebas de selección, pero la lesión de uno de sus predecesores le abre la puerta de la Olimpiada de Melbourne, para la que es repescado. va en la calificación obtiene la mejor marca de todos los competidores, y en la final, deja las cosas claras desde el principio tirando en el primer ensayo nada menos que 56,36, nuevo récord 0límpico. Resiste bien y nadie puede arrebatarle esta medalla de oro, sorprendente en grado sumo, había acudido a los Juegos de rebote, y allí se proclamó campeón'. " Al principio no me daba mucha cuenta de lo que aquello significaba, pero cuando lo pensé un poco comenzaron a aflojárseme las piernas y casi me caigo al suelo", comentó luego Oerte. Su reino acababa de empezar .
ROMA-60: SEGUNDO ORO Alfred sigue entrenándose y se mantiene en la élite mundial del disco, aunque sin alcanzar el récord. En 1958 se aproxima bastante, tirando 58.12, pero en 1959 tiene que descuidar la preparación porque su trabajo como gerente en una compañ ía aérea no le deja demasiado tiempo. Pero llega el año 0límpico de 1960 y Oerter vuelve a estar en forma. En la calificación bate el récord 0límpico en el segundo tiro, pero en la final su compatriota Rink Babka le pone las cosas difíciles; no en vano ha mejorado pocos días antes la plusmarca mundial. Pero Alfred Oerter es un competidor excepcional y no se rinde, en el quinto tiro se pone en cabeza con 59.18 metros, batiendo otra vez el récord 0límpico y logrando su segunda medalla de oro. Estaba pasando el ecuador de sus éxitos como atleta de categoría mundial.
TOKIO-64: CON UN APARATO ORTOPEDICO En 1962 y 1963 bate por tres veces el récord del mundo, accediendo por vez primera a las listas de plusmarquistas el 18 de mayo de 1962, en Los Angeles, lanzando 61,10. El 1 de julio de ese año logró 62,45 en Chicago; el 27 de abril de 1963, 62,62 en Walnut, y el 25 de abril de 1964, en el mismo sitio, 62,94 metros. Estas tres últimas plusmarcas fueron consecutivas; entre la primera y la segunda existió un plusmarquista muy efímero, el soviético Vladimir Trusenyov. En Tokio-64 el milenario Japón se abre a Occidente organizando una bella Olimpiada, antes de la cual Oerter se lesiona gravemente en la espalda. La lesión es muy dolorosa y el discóbolo tiene que llevar permanentemente un aparato ortopédico de cuero, que le llega hasta el cuello. Por si esto fuera poco, ya en Tokio sufre una caída y se desgarra el brazo derecho. Los médicos le recomiendan que no compita, pero él. no hace caso. Con el collar ortopédico y el brazo vendado, calma sus dolores metido en una especie de féretro, enterrado en hielo. Ante el asombro general, consigue récord 0límpico en la calificación (60,54). En la final manda el checo Ludvik Danek, mientras Oerter, que no se tiene en pie, decide jugarse el todo por el todo en el quinto ensayo, se quita el aparato ortopédico y con dolores inmensos lanza el disco a 61,00, nuevo récord 0límpico. y nueva medalla de oro, ganada en unas condiciones en que sólo un superhombre puede hacerlo.
MEJICO-84: EL REMATE En la capital azteca, Silvester es el gran favorito, porque ha batido recientemente el récord mundial, dejándolo ya muy cerca de los 70 metros. Además, hace récord 0límpico en la calificación. En la final, sin embargo, Oerter vuelve a ser el gran competidor de toda la vida, mientras Silvester se "arruga" ante la tensión de una final 0límpica, muy perjudicada por la lluvia. Oerter recupera su récord olímpico en el tercer tiro y vence con más facilidad que nunca. "Me quito el sombrero ante Alfred; lo que acaba de hacer es fabuloso". Lo que había hecho era ganar su cuarta medalla consecutiva de oro en una Olimpiada. Nadie lo ha repetido hasta hoy. La mejor marca de su vida la logró el 31 de mayo de 1980, con 43 años, tirando el disco a 69,46 metros. Inigualable.
Angel Cruz.
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Al Oerter
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