El 5 de marzo de 1944, en el frente del Este, durante la II Guerra Mundial, falleció el soldado alemán Rudolf Harbig, nombre histórico en los anales del deporte atlético. Contaba tan sólo 30 años y su cadáver no fue hallado, pero en su Dresde natal tiene dedica- da una tumba con este epitafio: «Sólo los olvidados han muerto.» Transcurridos ya casi 60 años, se mantienen vivas en el recuerdo las proezas de este atleta legendario, de origen humilde, revelado en pruebas denominadas «el deportista desconocido». Apuntó Harbig buenas cualidades para el mediofondo a poco de iniciarse y cuando sólo tenía 2.04 en 800 cayó bajo la égida paternal del famoso entrenador Waldemar Gerschler, tan conocido de los españoles en los años cincuenta, por haber dirigido a Barris, Molins y Alonso, conservando de éste último, vigués, en mi archivo, varias cartas con sus entrenamientos diarios en Friburgo, allá por 1958, cuando era recordman nacional de 5.000 m. y 3.000 m. obstáculos. Harbig llegó a límites excepcionales para su generación y con él inició Gerschler un método nuevo, el entrenamiento de carrera fraccionada, tras estudiar los planes de Paavo Nurmi, al que vio carente de trabajo de velocidad.

El 15-7-39, en Milán, Harbig mejoró el récord mundial de 800 (Wooderson 1:48.4) a 1:46.6 tras seguir el ritmo durísimo del italiano Lanzi hasta los 700, al que desbordó sensacionalmente, acabando éste en 1:49.0, récord de Italia. Se mantuvieron sus 1:46.6 por espacio de 16 años, hasta el belga Moens (1:45.7 en 1955). Un mes más tarde, en Francfort, nuevo récord mundial de Harbig sobre 400 en 46.0 aplastando otra vez a Lanzi, que se quedó en 47.2. Sólo duró 9 años, mejorado en 1948 por el jamaicano McKenley con 45.9 pero siguió vigente durante 20 años como europeo, hasta su compatriota Kauffman (45.8 en 1959). Con anterioridad, Harbig había sido medalla de bronce con Alemania en el relevo olímpico 4 x 400 de Berlín-36 y campeón de Europa de 800 en Paris-38. Pero sus posibilidades de progreso se vieron muy dificultadas posteriomente porel trágico estallido bélico en septiembre de 1939, aunque dos años después, todavía superase un tercer récord mundial con 2.21.5 en el kilómetro, en Dresde. Tristemente, ya ninguno de ellos pertenece a este mundo, pues Lanzi murió el 21-2-80 en Schio (Italia) a los 66 años y Gerschler el 14-6-82 en Friburgo (Alemania) a los 78.




Rudolf Harbig y el Dr. Gerschler