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Entre los antiguos, la jabalina no sólo era un objeto deportivo, sino un arma de uso corriente, así en la caza como en la guerra; en las pruebas atléticas, sin embargo, únicamente se tenía en cuenta la distancia alcanzada, siguiendo una dirección ya dada; en la práctica corriente se ejercitaba de otro modo, procurando alcanzar un blanco señalado horizontalmente, sobre el terreno. La jabalina deportiva, larga como el cuerpo humano y gruesa como un dedo, carecía de punta, llevaba lastre en un extremo y era, según parece, extremadamente ligera.
En cuanto al estilo de lanzamiento , también éste difería mucho del que se emplea actualmente : los antiguos , en efecto , usaban un tipo de propulsor de correa, en latín "amentum", el cual, como ha podido comprobarlo la etnografía, se emplea todavía en nuestra época sobre todo en Nueva Caledonia, Melanesia, Isla de Oceanía, donde se lo conoce con el nombre de "ounep" : era una correa de cuero de unos 30 a 45 cm. de largo , atada cerca del centro de gravedad y que daba una o varias vueltas alrededor del fuste, terminando en un nudo donde el lanzador introducía los dedos índice y mayor de la mano lanzadora.
La utilidad del propulsor (que ha podido verificarse fácilmente mediante la experiencia: duplica o triplica el alcance del lanzamiento) se funda en dos principios: por una parte, imprime a la jabalina un movimiento de rotación en torno a su eje, asegurando así su estabilidad durante la trayectoria (como los cañones estriados de las armas de fuego modernas) y, por otra parte, aumenta de forma notable la longitud del brazo de palanca , al prolongar el brazo, y los dedos alargados (los atletas antiguos se ingeniaban para utilizar la longitud máxima : seleccionaban los campeones de jabalina entre los atletas que poseían dedos muy largos). Confirma la validez de este antiguo artefacto que el reglamento actual de lanzamiento de jabalina aclara en su artículo 186 inc. 6. a.: "no se permitirá a los competidores utilizar instrumento o dispositivo alguno de cualquier clase que sea" y en el 186 inc. 19.a. "la empuñadura puede tener una superficie de diseño regular no deslizante , pero sin correas , muescas ni incisiones de ninguna clase".
Como en el caso de disco, el lanzamiento era precedido por un breve impulso y por una torsión general del cuerpo: el torso y la cabeza acompañaban al brazo derecho, que se extendía hacia atrás, por la derecha, a la mayor distancia posible.
LUCHA XI.
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