- No beber agua ni antes ni durante la competición. Un deportista ligeramente deshidratado empeora su rendimiento físico.
- Esperar a tener sed o hambre para comenzar a beber agua o tomar alimentos. Una vez que se ha comenzado una competición que se va a prolongar más allá de 70-90 minutos, hay que tomar líquidos y alimento regularmente, cada 15-20 minutos.
- Olvidarse de la importancia de los hidratos de carbono en la alimentación precompetitiva y, sin embargo, "no olvidarse" de tomar un suplemento de aminoácidos ramificados pensando que con ello se previene la fatiga y se va a mejorar el rendimiento físico.
- Comenzar una sesión de entrenamiento en ayunas.
- Tomar un suplemento de aminoácidos antes de una sesión de pesas esperando que se produzca el "efecto popeye".