En un artículo anterior hablabamos de dos zonas a tener en cuenta, a saber, la zona de esfuerzo adaptable y la zona de sobreesfuerzo. Pues bién, lógicamente esas barreras no son fijas y van cambiando a medida que nuestro cuerpo se adapta al entrenamiento y progresa, por lo que con el paso de la planificación, para poder estar entre esas dos zonas, deberemos puntualmente, aumentar las cargas. Esto también trae un beneficio a tener en cuenta, el cual define una mayor tolerancia hacia esa barrera de sobreesfuerzo en la cual, nuestro organismo puede verse en peligro.

Por lo tanto debemos tener en cuenta una primera regla:

"Para seguir progresando es necesario incrementar y aumentar periódicamente las cargas."

Pero, ¿Cómo debemos aumentar esas cargas?

Existen varios métodos todos ellos válidos y efectivos.

1- Podemos variar la intensidad en las cargas.
Reduciendo los periodos de recuperación entre las sereies y repeticiones o bien aumentando el ritmo de carrera.

2- Podemos variar la cantidad de las cargas.
Más series y más repeticiones, más kilómetros, más tiempo manteniendo un esfuerzo a una determinada intensidad, es decir, si antes corriamos 1 hora a 4 minutos por kilómetros ahora lo haremos a 3.50 por kilómetro.

3- Podemos variar el número de repeticiones o de series o incluso variar el número de sesiones.

¿Cuándo debemos aumentar esta carga?

A veces es beneficioso mantener durante algunas sesiones una carga constante, bajar esa carga durante un corto periodo de tiempo e incrementarla después. Esto producirá la supercompensación y por definición una nueva adaptación y variación en las barreras fronterizas de nuestro organismo.

Bibliografía: Principios de autoentrenamiento, Ed GYMNOS. Mariano García Verdugo.